
Amor... te he buscado en un lugar marchito,
te busqué entre las flores sin poderte encontrar;
ya pasaron tres años, y con razón exijo
le des una respuesta a mi cruel soledad
- Soy el Amor, tu amigo, y tristemente escucho
que acongojas tus goces, sin dormir, ni gozar,
cierto es que no te sigo, pero me duele mucho
que teniendo dos ojos no mires más allá.
Espera, no te entiendo. ¿Acaso estoy mintiendo?
Tu y yo somos sinceros, no puedo exagerar.
Te digo que he sufrido y que sigo sufriendo
porque aunque te he buscado no te pude encontrar.
- No tienes que buscarme en miradas, ni rostros;
yo no soy como tú una imagen fugaz,
yo soy un sentimiento que atraviesa tu cosmos
con un solo chasquido de mi espina dorsal.
Para que tú me busques, -y me encuentres, con suerte-
tu alma como un espectro, tiene que ser real,
y te diré, mi amigo, que tu dolor inerte
ya encontró la cura unos años atrás.
¿Que yo ya te conozco? Pero, nunca he sentido
ni tu espada de acero, ni tu escudo de cal...
Espera, no te vayas, me dejas confundido
con las dudas que nunca me podré contestar.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada