Un imposible


Lujurias demoníacas con ávidos placeres.
Amargas tempestades de amor... amor sin sueños.
Sepulcro interminable de estáticas mujeres.
¿Esclavitud eterna o soledad sin dueño?

Escucho mis poemas de vórtices y olvidos.
Confundo tu silencio amando cada puesta;
un sol... un sol exhausto cercena mis oídos,
un pernicioso ataque de cartas sin respuesta.

Complico las mañanas, destruyo mi existencia.
Recuerdo las palabras de maternos abrojos:
"Olvidar, hijo mío, tiene su propia ciencia"
y no puedo... ¡No puedo mirarla con mis ojos!

Madre mía, te fuiste dejándome la duda
de saber si es que fue este cariño cierto,
dejando desahuciada mi soledad aguda:
como arena en la lluvia o gleba en el desierto.

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