II


Empiezo a recordar
mi sueño interminable.
Vagaba en un desordenado limbo
con mi cuerpo de alambre;
oscura claridad, desierto gélido,
cruel abstracción cambiante.

Antes de abrir los ojos pude ver
lo que es verdadero arte;
descubrí lo mortal
que puede ser la gente indispensable.

Casi al despertarme, sentí mis miedos
como el crepúsculo al acrecentarse,
y supe realmente
lo que se siente llorar y desvelarse.

Deshabité mi limbo
dejando sola mi alma, cual estambre
que sabe fecundar
sin poder ver más allá que el instante.
Abro, abro los ojos,
vanidosamente: Soy importante.

No hay comentarios: