
Me hicieron conocer mi antiguo hogar y
casa,
un extraño lugar con apariencia trágica.
Muros que me comparten un amargo dolor,
parece el cementerio de un solo corazón;
oigo las débiles plantas, que en dulce
murmurar,
me sienten y me dicen: "luego
sonreirás".
¿Acaso todo el mundo las oye como yo,
o fue mi dulce viaje tumba de mi razón?
Ya no importa, no importa mi extraña
cualidad,
escuchar sentimientos calma mi soledad;
es que llevamos dentro algo de planta y
sueño,
algo de cosa y mente, algo de alma y
misterio;
nuestra mayor condena, nuestro mayor sepulcro,
es no saber mostrarnos como somos en
público.
Ingresando en mi cuarto cerráronse mis
venas
divisando el cuaderno que marcó tantas
épocas.
Recordé algunas frases, me perdí en ese
cosmos,
agudicé sentidos para entender el
prólogo:
"Puede
que mis palabras
caminen
acompañadas o solas,
pero
las personas que me acompañan
son
ninguna o pocas;
no
porque sea malo
sino
que simplemente
andar
acompañado
sólo
es para invidentes,
y
a la amistad no temo,
alguna
vez confié
y
sólo aprovecharon mi confianza.
Por
eso poesía,
irradia
mi esperanza,
porque
no puedo borrar mis pasiones
pero
juntos podemos ocultarlas."
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