IV


Me hicieron conocer mi antiguo hogar y casa,
un extraño lugar con apariencia trágica.
Muros que me comparten un amargo dolor,
parece el cementerio de un solo corazón;
oigo las débiles plantas, que en dulce murmurar,
me sienten y me dicen: "luego sonreirás".

¿Acaso todo el mundo las oye como yo,
o fue mi dulce viaje tumba de mi razón?
Ya no importa, no importa mi extraña cualidad,
escuchar sentimientos calma mi soledad;
es que llevamos dentro algo de planta y sueño,
algo de cosa y mente, algo de alma y misterio;
nuestra mayor condena, nuestro mayor sepulcro,
es no saber mostrarnos como somos en público.

Ingresando en mi cuarto cerráronse mis venas
divisando el cuaderno que marcó tantas épocas.
Recordé algunas frases, me perdí en ese cosmos,
agudicé sentidos para entender el prólogo:

            "Puede que mis palabras
            caminen acompañadas o solas,
            pero las personas que me acompañan
            son ninguna o pocas;
            no porque sea malo
            sino que simplemente
            andar acompañado
            sólo es para invidentes,
            y a la amistad no temo,
            alguna vez confié
            y sólo aprovecharon mi confianza.

            Por eso poesía,
            irradia mi esperanza,
            porque no puedo borrar mis pasiones
            pero juntos podemos ocultarlas."

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