
Como un sueño buscado pude ver en tu rostro
el espejo silente que nunca contemplé,
ante tu altar perfecto, de rodillas me postro,
con el valor hincado y mi temor de pie.
Y la pasión inerte de timidez madura
acaricia tu tacto con dulzura carnal...
como un loco inconciente que alcanzó la cordura,
o algún angel tentado de un complejo animal.
Deslumbrada se queda la mirada que observa
tu belleza impregnada de misterio y bondad,
y mi vida cansada que en recuerdos se enerva
pareciera, a tu lado, sentir felicidad.
Es que el mundo no existe cuando escucho tu risa,
son vacías las calles cuando estamos los dos,
y sentir que las horas nos devoran de prisa
pues prefiero la muerte a decirte un adiós.
Será el tiempo un amigo en mi afán pretencioso,
de pintar con tu gracia mi destino de gris,
de besarte al cansancio... de llenarte de gozo...
y sentirme contigo para siempre feliz
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