
Cómo duele sentir en el pasado
que el aire se dilata en la llovizna,
saber que tu corazón ha cambiado
y que ella es la misma.
Hacerte dueño del mundo por ella,
por tu amiga que destella
en su sonrisa mil estrellas.
Saber que siempre es igual,
pero que ya no es lo mismo,
habitas en un panal
y la soledad es un abismo.
Tus padres preocupados por tonteras,
mientras tú rompes las fronteras;
y luego te tienen que culpar a ti
porque no supiste “decidir”.
Me da tanta risa
esta vida superficial,
tan cotidiana y visceral
que te sumerge a ser real.
Ser esclavo de un margen
borroso, pero, ¿qué eres tú?
Aunque lleves dentro un ataúd
solo eres una imagen.
Amor, amistad, padres: da igual,
todo esto es mi realidad.
Y en mis sueños yo no existo
porque solo soy “un escrito”.
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