Triste Barca



Barca oscura y cansada
es la vida que tengo,
que tu esquiva sonrisa
la condujo a tu puerto.

Engañando miradas
olvidarte no puedo.
No admirar tu belleza
en inútil intento.

Aguardando te esperan
mis estúpidos sueños,
mi romántica vida
y mi triste silencio.

Triste voy por el mundo
al recordar de nuevo
tu angelical mirada
que observaba de lejos.

Rompo en mil esa ignota
esperanza de un beso,
porque sé que me olvidas
y que no lo merezco.

Imposible que toque
ni mi sombra tu cuerpo.
Mi lugar es amarte
con palabras y versos.

Zafio ser que te llama
en nostálgico duelo,
que habitará en las sombras
como un triste bohemio.

Ange en veillant



Estás deprimida, estás cansada
de sentir la indiferencia del mundo,
y al ver la soledad en tu alma
improviso mi cordial saludo.

Te veo aletargada y triste,
pintando en gris tu dulce llanto,
tú también me diste tardes grises
y quedaron surcos en mis labios.

Te veo cabizbaja y mustia:
guerrera herida con el arma al piso.
Mi venganza la victoria busca
y mi amor solo quiere darte abrigo.

En plena confusión de sentimientos
veo tus ojos y también lloro,
te abrazo y quiero darte consuelo,
darte mi vida, y darte todo…

Yo solo quiero ser siempre niño,
amarte en sueños y hacerme el tonto…
Seré tu héroe, seré tu amigo,
aunque mañana: ¡estaré solo!

Mi Triste Libro


Puede ser que contemples hojas blancas distintas,
en el libro infinito de títulos inciertos,
esa obra incompleta, la que llamamos vida,
con dibujos y fotos, con canciones y versos.

Cuánta gracia nos hace revisar hojas viejas,
cuánta pena también trae el denso silencio.
Trazos toscos y torpes con ilegible letra
que reflejan absurdos una infancia de ensueño.

Y esas cartas de amor que nunca terminaste,
y esos pobres dibujos que no tuvieron dueño,
adolescencia triste, a veces llegas tarde,
y otras veces reposas a la luz de un reflejo.

Y las líneas borradas, algunas corregidas,
con burda incoherencia también guardan recuerdos.
Hay hojas incompletas, otras casi vacías,
y hay hojas que parecen tener el mismo texto.

Y al escribir, hoy día, para ti un espacio
lo veo diferente a todos los que tengo,
al tocar el papel, siento tus suaves manos,
admirando estas líneas, son tus ojos que veo.

Mas cruel hado el que dicta redactar a tu nombre...
Terminar para siempre de escribir que te quiero.
Poner punto final a mi amor que se esconde...
Y voltear esta hoja... ¡Y cerrar este cuento!

Despertar


La soledad me viste cada noche
en mezcla de pasión y de pernocte,
me abruma, me castiga y me persigue,
de mi piel, en girones, me desviste.

Una vez más, la luna me devora
en hipnótico ardid de reina cobra,
y las pasadas horas se consumen
como copos de nieve ante la lumbre.

Inútil olvidar con este cuerpo:
¡de noche son más largos los recuerdos!
Y aunque intente llorar no cede el llanto...
como agua que se escurre entre mis manos.

Serán las compañeras asesinas
que inspiran a mi vil melancolía,
como chacales, buscan un pretexto
para volver comida al pobre muerto.

Amante del amor en mal momento,
amigo del destino y del silencio...
Si he de llover recuerdos cuando muera:
¡No quiero despertar cuando amanezca!

Dejà Vu



Como un sueño buscado pude ver en tu rostro
el espejo silente que nunca contemplé,
ante tu altar perfecto, de rodillas me postro,
con el valor hincado y mi temor de pie.

Y la pasión inerte de timidez madura
acaricia tu tacto con dulzura carnal...
como un loco inconciente que alcanzó la cordura,
o algún angel tentado de un complejo animal.

Deslumbrada se queda la mirada que observa
tu belleza impregnada de misterio y bondad,
y mi vida cansada que en recuerdos se enerva
pareciera, a tu lado, sentir felicidad.

Es que el mundo no existe cuando escucho tu risa,
son vacías las calles cuando estamos los dos,
y sentir que las horas nos devoran de prisa
pues prefiero la muerte a decirte un adiós.

Será el tiempo un amigo en mi afán pretencioso,
de pintar con tu gracia mi destino de gris,
de besarte al cansancio... de llenarte de gozo...
y sentirme contigo para siempre feliz

Recuerdos



Impregnado en recuerdos el denso aire conserva
nuestro amor destrozado en funestas esquirlas,
con la luz apagada nuestra alegría muerta,
en salvaje sarcasmo, parece que respira.

Y las camas tendidas, polvorientas y sucias
su infinita tristeza pareciera que callan.
Entre cuatro paredes nuestras desdichas tuyas
cada día repiten que tus gritos se extrañan.

Reducido a una esquina de sueños sin sentido,
las millones de piezas trato de acomodarme...
Sin comer... Sin dormir... sin razón de estar vivo,
comprendo lo imposible que va a ser olvidarte.

Mar de Muertos



Estas cuatro paredes semejan el sepulcro
de todos los recuerdos que hostigaron mis ansias,
y como voces muertas a mis oídos llegan
esos muertos danzantes que perturban mi calma,
inútil escapar de mil ojos que acechan,
de sus gritos salvajes que reclaman venganza.

Se sumergen y lloran. Algunos olvidaron
esa maldad creciente que alimenta mi alma,
aunque pido clemencia a ese mar de cabezas
zarandean mi vida y envejecen mi cara.

Los gusanos carcomen los últimos recuerdos
y en sus cuerpos palpitan mis recientes palabras.
El corazón olvida, pero queda el rencor
como luz parpadeante del estigma que marcas.

Consumidos los cuerpos por el fuego insaciable
en el día se esconden y de noche te llaman
¿Y por qué maldecir al pobre envenenado
cuando fue el despiadado quien envenena y mata?

Ten presente, al amarme, que hoy tendrás mi cariño
y mañana, tal vez, serás otro fantasma
que perturbe mis tardes de soledad y estío
¡Fruto del desamor y la ilusión bastarda!

Crepúsculo


Tal vez influye el clima en nuestras sensaciones,
tal vez es solamente nuestra imaginación;
pero esta triste tarde, hundido en aflicciones
siento la más terrible y plena depresión.

Si hubiese un sol radiante, seguramente fuera
una alegre sonrisa mi estandarte de piel.
O si reina la noche, cual silente pantera,
mis deseos desborden esta grieta de hiel.

Y aunque la lluvia deje con su calmado paso
lágrimas que acompañen mi absurda soledad;
no importa noche o día, pues soy eterno ocaso:
¡un rojo interminable mi triste eternidad!

Solo


Tal vez por ser de noche este aposento es triste,
mi conciencia vacía desde lejos me llama.
El rincón más oscuro de esperanza se viste.
Y yo me quedo quieto, postrado en esta cama.

Las máculas del sueño ya no recuerdan nada,
mi amada poesía se incinera en mis hombros.
Soy dolor, soy tristeza; mi alma desesperada
quiere sobrevivir por sobre mis escombros.

El silencio desluce una lágrima mía,
que seca y conjugada sigue siendo tristeza;
cada amor, para mi, sólo es melancolía.
Esta decrepitud es mi única belleza.

Solo, lejos del mundo, triste y abandonado;
busco en mis cicatrices para ver si te encuentro,
pero no estás aquí, ni aquí, ni en otro lado,
porque el amor los hombres no los llevamos dentro.

Luz de Ocaso


Pienso en cada recuerdo, y los siento latentes,
muchas veces los vivo más que mi propia vida;
¡Qué sombríos los ojos que miran confulgentes
el secreto absoluto de una ilusión perdida!

Enclaustrados mis versos buscan todos escape,
y yo los encadeno, los ato, los castigo.
El sol sigue brillando aunque un dedo lo tape,
y aunque no lo quisiera, mi amor sigue contigo.

Tantas noches despierto con miradas de espanto;
tantas otras no duermo por esta pesadilla;
te olvidaste de mí, pero te quiero tanto
que el corazón oscuro, si tú lo pides, brilla.

Pero, después de todo, mi alma será quien huye
como un nocturno insecto que no vuela de día;
en esta fosa triste nuestra historia concluye,
con nuestra indiferencia, y mi melancolía.

Bajo la Lluvia



Mira que larga me quedó la vida,
parece infinita, y tal vez lo sea,
pero, ¿de qué sirve una eternidad
si todos los ángeles son de cera?

Camino por mis calles tan impropias,
la lluvia no me moja cuando lloro.
¿Cómo poder distanciar la tristeza
si está formando parte de mi todo?

Ah... Solamente recuerdos te quedan
cuando el aire se torna tan vacío,
¿las negras nubes que mojan mi rostro
acaso también mojan mis suspiros?

Quiero esfumarme como toda niebla,
ya no sentir granizo en las mejillas.
No pensar, no saber lo que he perdido.
¡Que otra vez nuestro infierno se repita!

Pero el mundo me lo niega. Cruel lluvia:
¿Por qué me recuerdas lo que fue mío?
¿O acaso, acaso tú también lloras
para tragar este dolor conmigo?

Nota Final



Este soplo de vida que renace
en cada inspiración que se me brinda,
permite que el futuro despedace,
aunque, bajo mis pies nadie se rinda.

Qué puedo decirte, traté de ser
El ángel que quiere, que ama, que aguanta;
todas mis notas deberán volver
a ser los acordes de mi garganta.

La música de tu voz se despide.
Está bien, toma tus cosas y vete...
El alma toca y el dolor incide.
¿Ves llorar mi guitarra de juguete?

Era mi armónica pasión, mi canto,
mi luna, mi sol, mi universo ferro.
El arte de mis dedos es quebranto
desde que tú velaste nuestro entierro.

¡Qué importa que te grite! ¡Qué me importa
el resto del mundo si tú eras mi arte!
Más que mi aire, mi inspiración; la aorta
que al cortarse no puede desangrarte.

Qué triste suena esto, aunque no creas
cómo duele sentirte tan distante;
tu imagen apodera las ideas,
se vuelven agonía cada instante.

La melodía se torna perversa,
cual partitura nos partió en dos:
a ti te dio la redención inmersa,
dejando para mí, el triste adiós.