40) Impredecible

Soledad y penumbra me envolvieron
por años, donde amor por fin buscaba,
y al final la tristeza me esperaba
para cerrar heridas que me hicieron.

Amor y desamor en el recuerdo,
pena fatal que siempre me acompaña,
eterno laberinto en que me pierdo
tejiendo hilos mortales como araña.

No volví a ver la luz de la esperanza,
en ojos, ni en miradas que me vieron,
tal vez como un chispazo se perdieron,
disparo que al final siempre te alcanza.

Desde entonces andaba resignado
a mendigar cariño de la gente,
tratando de ocultarme del pasado,
fingiendo una sonrisa, de repente.

Rápido el tiempo muestra su ironía,
y entonces... conocí mi alma gemela,
que de este amor me descongela
llenando el corazón con alegría.

Intensas y fugaces son las horas,
me siento otra persona en su delante,
esclavo de pasión por lo que añoras
haciéndola mi eterna gobernante.

Triste y feliz, concluyo mi condena,
dejando atrás lamentos y rencores,
todo lo que aprendí de mis errores
¡lograron terminar mi cuarentena!

            A veces el final marca el comienzo,
            si puedes superar antiguos daños,
            eres la inspiración en este lienzo
            que quiere festejar tus treinta años.

38) Me gustas

Me gustas, porque confundes
cada estereotipo que tengo del mundo,
porque puedo ser un alma libre
de prejuicios y suposiciones absurdas,
porque tienes la claridad en la mente
de que pueda, dentro de mis errores,
descubrir lo que siento.

Me gustas, porque logras hacer
una mejor persona de mí mismo,
porque son muchas
las coincidencias y las diferencias
en un mismo momento,
porque tu risa no es
una automática respuesta,
sino una brisa que reconforta
cada final de una oración.

Me gustas, porque no debo
esforzarme para agradarte,
porque eres educada y
a la vez espontánea,
porque el tiempo pasa tan rápido
cuando estoy contigo,
y es tan lento
cuando te espero.
Porque vale la pena tus demoras
y motivas cada parte de mí
para pensarte.

Me gustas, por tu mirada,
profunda y hermosa,
como un océano de emociones
y misterios,
porque todo se vuelve divertido,
y las cosas más serias
se tornan amenas.

Me gustas, porque amas la música,
porque eres una artista en todo momento,
porque eres cercana y distante,
porque eres contradictoria.

Me gustas, porque eres tú.

37) A lo que llegamos

A lo que llegamos, a vernos distantes,
a ser diferentes, a ser lacerantes,
a vernos sin tiempo, a casi no vernos,
a ser gobernantes de nuestros infiernos.

A lo que llegamos, a ser una sombra,
a esconder la mugre debajo la alfombra,
a ser un recuerdo frio e inconstante,
que hasta tu sonrisa se vuelve cortante.

A lo que llegamos, ¿de dónde volvimos?
¿de la viña amarga de dulces racimos?
¿O acaso, tal vez, fue un fúnebre sueño
de un triste futuro que escribe un pequeño?

Finalmente fue, sueño o fantasía,
la hermosa y tajante claridad de un día,
que tarde o temprano termina en la noche,
de algún ser humano llorando un reproche.

Y ante este futuro, que ante mí se rompe,
digo, que al final, lo fatal corrompe
todos estos sueños, que juntos sembramos
y triste respondo... ¡A lo que llegamos!

36) Quedas libre

Quedas libre y soberana de ti misma,
como Patria liberada de sus huestes,
y otra vez renacerá tu buen carisma,
cuando te acuestes.

Quedas libre, no hay nada que te ate
a mi vida, mi desdén y mis problemas,
no tendrás por qué aburrirte de este vate
ni sus poemas.

Quedas libre, sin rencores, ni revanchas,
que tu entorno lo celebre y que te alaben.
Limpia estás del percudido y de las manchas,
todos lo saben.

Quedas libre, suenan gratas las palabras,
vive feliz, y sonríe cuanto puedas,
hay un mundo tras la puerta que al fin abras
y... libre quedas.

33) Incompleto

Qué crueles instantes si te siento lejos,
oscuras las horas, vacíos momentos,
el tiempo es verdugo si no estás conmigo,
volviéndote musa de un sueño infinito.

Y siento tus besos en una mirada,
y suaves caricias envuelvo en palabras.
El tiempo que pasa en rápido vuelo,
parece decirme que esto no es un sueño.

Nefasto el destino y el tiempo separan
a dos corazones que sufren y aman.
Mis ojos te dicen: “te adoro y te quiero,
mi vida daría por verte de nuevo”.

30) El nuevo tablero

Siempre fui de las personas que esperaban la aprobación del mundo, que todos me dijeran que era un buen tipo, y terminar siempre como un peón no coronado en un tablero de ajedrez.

Todos continuaron construyendo su historia y solo me quedé, como una coma desubicada, como un punto a parte perpetuo.

Aprendí a coronar ese peón, y a escribir un nuevo párrafo: ¡con la seguridad de escribir acerca de un rey, con un imperio asegurado!

Y cuando tengo seguro no volver a caer en esperar algo del mundo, conocí a una noble pieza del tablero de ajedrez contrario, la futura reina del lado antagónico.

¿Perder mi reino, o luchar interminablemente contra la nueva soberana? En realidad, vine a proponerle una tregua: seré su sirviente, seré un plebeyo, volveré a ser un peón y una coma sin importancia.

¿Jugamos damas?

27) Decepción

Las lágrimas jamás serán suficientes,
ni los gritos serán tan sordos,
ni la cólera será tan fuerte
como cuando te ves obligado
a bajar a alguien de un pedestal,
¡y a patadas!

25) Amores locos y agrios

Aunque pienses que estoy loco,
loco estoy por conocerte,
porque al fin crucen mis ojos
el lugar donde te encuentres.

Nunca antes sentí algo
como este extraño deseo,
que diviniza lo humano
y desconcierta lo cierto.

Aquellas penas lejanas
las esfumó tu presencia,
te convertiste en mi alma
y sin ti no hay existencia.

Libre y ajena locura
por la ceguera que tengo
por adorar una musa
que no me mira, ni veo.

Y al final terminas presa,
tu libertad vale poco,
encerrada en un poema
y en la pasión de este loco.

23) Una sonrisa

Kilómetros de distancia
nunca podrán separarnos,
con la mayor arrogancia,
igual vamos a encontrarnos.

Aunque a veces estés triste,
sólo es melancolía.
Pienso en ti, porque pusiste
en mi vida la alegría.

Lejos estás de aquel brillo,
de aquel alma que te adora,
que te canta como grillo,
y te piensa cada hora.

Intentando ser artista,
ante tu ser yo me postro,
por lograr que al fin exista
una sonrisa en tu rostro.

¿Triste estás? La pena olvida,
es el mundo una comedia,
eres la musa querida
del bohemio que te asedia.

Ahora, en fin, ya no hay dilema,
la circunstancia es precisa,
yo te escribiré un poema
a cambio de una sonrisa.

18) Triste cielo

Cielo nublado entristece,
cielo nublado que inspira,
la soledad en que envuelve
desaparece tu vida.

Gélido aire que impregna
ansia y dolor en tu alma,
atormentando las penas,
con la más triste nostalgia.

Cielo cubierto de nieve,
espacio triste de dudas,
augura el llanto inminente
de soledad y penumbras.

Llegas a mí, me congelas,
ya no recuerdo la risa,
como helado de tristeza
con chispitas de alegría.

16) Cambiaste mi vida

En palabras cortas, o en silencios largos,
lograste borrar momentos amargos,
días de nostalgia, noches en desvelo,
abriste a mi vida las puertas del cielo.

Lejos ya quedaron los días de angustias,
son sólo recuerdos las palabras mustias.
Al mirar tus ojos, nada me funciona
pues cuando los veo soy otra persona.

Sabes que en mi vida eres complemento,
diste realidad a mi sentimiento,
y en aquel castillo que hice en mi cabeza,
ocupas el trono y eres su princesa.

Abriste a mi vida un mundo de ensueño,
contigo me siento un niño pequeño,
que quiere llenarte de dicha y de gozo,
buscando a tu lado un futuro hermoso.

15) El Obsequio

Un catorce de febrero
inventaron el amor,
regalando una sonrisa
un poema y una flor.

Parejas de enamorados
sienten devoción sin fin,
persiguiendo aquellos sueños
que los cumple Valentín.

Y aunque esta frívola fiesta
casi siempre es inversión,
el mejor de los regalos
te lo brinda el corazón.

Si no te obsequian un globo,
o no encuentras un clavel,
siempre tendrás un poema

de tu admirador más fiel.

14) FDUD


Fuiste tú, entre todas, despiadada viajera
quien truncara mi vida en constante pesar,
convirtiendo en otoño lo que fue primavera,
manteniendo en suspiros mi perpetuo llorar.

Lágrimas que sellaron maculadas arterias,
destruyeron mi estima, derrumbaron mi fe,
se tornaron mis sueños en amargas miserias,
esperando en silencio la ilusión que se fue.

Otro fuera el destino que deparen los astros,
que en eterno capullo mantuviera a la flor,
que mis huellas perdidas persiguiesen tus rastros,
que algún día respondas a mis cartas de amor.

Rojos días de ocaso desde entonces me esperan,
manto triste de vida. Tú podrías hacer
al bohemio feliz si tus ojos le vieran:
¡flor de un día que nunca te dejaste querer!

13) Orfeo

Como Orfeo fui poeta.
A una diosa idolatraba,
la que terca y orgullosa
se burló de mis palabras.

El artista al ser más triste
mayor belleza demuestra,
con sus rimas y sus cantos
al mundo entero deleita.

Mas al saber de tu muerte
en mi corazón humano,
ni la dignidad me haría
olvidar cuánto te amo.

Contra el Hades del recuerdo
triste sonará mi lira,
para que escuches canciones
que te devuelvan la vida.

No desprecies mi cariño.
Corresponde a quien te adora.
No permitas que al mirarte

vuelve a perderte en la fosa.

10) Luna

Intensa fue la noche cuando tu amor abriste
para el cariño terco que tanto te ofrecí,
una esperanza entonces solamente me diste,
e, incauto de promesas, ninguna la cumplí.

Salvajes e indecisos le dimos rienda suelta
a nuestra fantasía y tu imaginación,
aquella perfección de tu figura esbelta
robaron para siempre mi oscuro corazón.

Alguna vez recuerdas que al observar el cielo,
formaba con las nubes figuras para vos,
y que traviesas manos discurran por tu pelo
buscando en las caricias un mundo para dos.

Bastardos los problemas que consumen la vida,
porque a un amor sin freno le quitan frenesí.
Amargo, mi pasado, marcó la despedida
de la prohibida fruta que en tu boca comí.

Echada está la suerte: “debemos separarlos”.
Un día, de repente, nos vimos por azar,
y a todos mis instintos tuve que encarcelarlos,
¡evitar los impulsos de volverte a besar!

Loca magia maldita. Triste y fría laguna.
¡Este amante cobarde tiene miedo a la luz!
Es por eso, de noche, te comparo a la luna

y te llevo en mi alma como Cristo en la cruz.

8) Fue en San Valentín

Mientras Cupido juntaba
medias naranjas partidas,
a mí sólo me auguraba
mala suerte en siete vidas.

Aunque fui muy pesimista
mis esperanzas guardé:
“quizás alguna conquista
te devuelva al fin la fe”.

Raudo el tiempo, fue marcando
mi destino de carmín;
al vacío enamorando
en cada San Valentín.

Inocente, llegó el día,
y el destino habló primero
porque al fin te conocía:
¡un catorce de febrero!

Ansias tontas que consumen
mi lastimera ilusión,
dan palabras a mi numen
y entorpecen mi razón.

Loca idea… torpe… ilusa…
entregar el alma así…
porque al ganar una musa
una amiga me perdí.

Únicamente esperaba
el momento que vendrías,
donde tu amor me alegraba
por el resto de los días.

Imposible no quererte
como un niño enamorado,
ni la más penosa muerte
me alejará de tu lado.

Sabes bien cuánto te quiero
y paciente esperaré.
Un catorce de febrero
a Cupido raptaré.

Aunque yo no te convengo
a nadie más puedo amar:
¡desde que te vi no tengo
corazón para entregar!

7) Feliz Día

Si por veredas de nostalgia
las calles del ayer quedan vacías,
nuestra memoria ha de encargarse
de qué recuerdos quedarían.

Imágenes, fotos, canciones,
palabras, gestos y caricias,
quizá también momentos tristes
de esos que matan una vida.

Lejos están, días felices,
todo parece que nos dista,
pero quizás a la distancia:
¡puedan brotar de la ceniza!

Vivan tus veintiséis o veintisiete,
que todo sea de alegría,
que te permitas mil excesos,
que te regalen margaritas.

Ya que se cortaron tantas rosas,
todas llegarán de amanecida,
algunas blancas, otras rojas,
todas para decirte ¡Feliz día!

Esta vez no pude regalarte,
más que mi cariño en poesía,
y que los versos te declamen:
¡que los cumplas feliz, querida Silvia!

6) Columpios


Procuro recordar lo que decías:
que un amor imposible es verdadero,
que puedes programar tus alegrías,
que una mirada extensa es un te quiero.

Aunque intente olvidarte, todo es vano,
tu mirar me castiga donde vaya,
como cruz que persigue al ser humano,
muerto estoy, sin siquiera dar batalla.

Maldigo tu recuerdo, tu cariño,
tu nombre, tu belleza, tus palabras,
la que fue bondadosa alma de niño
consumió tus ideas tan macabras.

Entonces cuando presto voy a darte
cruel final con el filo de mi espada,
vuelve mi corazón para adorarte
haciéndote mi musa idolatrada.

Lejos... lejos están días risueños,
lejos también está tu poesía...
Buscando el paradero de los sueños
terminé destrozando mi alegría.

Aún te buscan mis ojos extrañados,
lloran pesadas lágrimas de hombre,
como aquellos columpios ya oxidados,
te extrañan y se olvidan de tu nombre.

5) Masoquismo

Ganas tengo de mirarte,
y poderte contemplar.
Gritar a los cuatro vientos
que encontré mi otra mitad.

Imposible que comprendan
la agonía de mi ser,
la mujer que tanto amo
aún me trata como "usted".

Uno al terco masoquismo
mi lastimero trajín,
mientras más duro me pegues
me enamoro más de ti.

Loco ser enamorado
el que pierde hasta la fe,
que al recibir cachetadas
la otra mejilla te de.

Insensato y aburrido
no aborrezco tus desidias,
al contrario, las recibo
esbozando una sonrisa.

Amo entonces tu silencio…
Idolatro tu desdén…
Si algún día tú me vieras
me verías a tus pies.

¿No comprendes cómo tanto
amor puedes inspirar?
Si me diste otra vida,
¡Cómo no te voy a amar!

Antes era un ser sombrío.
Diste luz a mi vivir:
¡Al que fue un triste bohemio
lo volviste el más feliz!

3) Recordando


Mañana cuando alumbre
el sol del mediodía,
mi agónica alegría
con lagrimas vislumbre
la oscura letanía.
Los árboles de alambre
y el blues del paisaje
tu nombre repetían.

Intensamente evoco
tus manos en las mías,
tus ojos en mis ojos
haciendo poesía.
Si te vas, no me muero
mas vivir no podría,
eres el lado izquierdo
que en mí desconocía.

Loco amor delirante
que ante ti se cobija,
que esperaba cuidarte
hasta el fin de sus días.
Mas tu amor no merezco
y te vas de mi vida,
renaciendo la herida
con un triste recuerdo.

Yo aún sigo esperando...
Mi esperanza sombría
ante ti se extinguía,
y mi amor fue aumentando.
Hoy me siento vacío.
Mi futuro es de escombros:
“Solo ver infinito
recordando tus ojos”...